Sara (Bar literario)

Del amor y la herida

 

Llorar es un hábito.

Las letras de mis libros se llenan de vos

el río de mi memoria que me acompaña.

Lloro por vos, a tu lado,

lloro con la conciencia plena

que lloro a tu ausencia cuando estás conmigo.

El amor, desacuerdo concebido

de la vida y el tiempo,

del olvido y el acto pleno de vivirlo

de tocar los labios y hacer un poema,

a la boca que es tuya y deja de serlo

cuando te recuerdo.

Amor, dirán de nosotros,

eran jóvenes, eran dos ilusos

tenían las ganas, el deseo

pero no tenían los medios

y sabremos que es cierto.

Y sabremos que la vida

es una hermosa puta que nos ofrece

el placer, las ansias locas

pero que no nos entrega su cuerpo.

Y sabremos que el amor nos da la mano

que nos lleva sujetos,

pero poco a poco, nos suelta.

Nos deja solos, y se aleja

y ya en su orfandad

ya sin remedio

solo nos queda por admitir

el amor es ese imposible,

que a veces nos toca.

Nos queda por gritar,

el amor esa vena que tenemos

debajo de la piel, a toda hora

y que muy pocas veces,

se abre, se derrama

y llega una mano victoriosa

que al curarnos

nos deja otra herida.