Luis Guillermo Legrand

RECINTO DE POEMAS

 


Negrillas en los dinteles,
diéresis en la arcilla,
en los descansa brazos de mi silla,
sostengo el cálamo que muchas veces hiere.

 

Pausas incesantes
de versos gestionados,
en la memoria y en la sangre
de un gran amor iluminado.

 

En las sendas de mi cálamo
un amor locuaz vibrante,
aglutinante al sentir que aún la amo,
al abrigo de mi parda gramática cual estandarte.

 

Mi voz pausada murmura su nombre,
a gritos en el silencio de tantas amanecidas,
estas paredes que ya no saben enmudecer
me responden,
a voces repiten lo que a voces escribo,
un amor como nunca llegará a ser,
vivo, vibrante tan fugaz y furtivo.

 

Escribo e impregno del alma,
las voces, las furias y las calmas,
el sentir que me sostiene y me derrumba,
el amor que me doblega y me atrapa.

 

Este recinto huele a ella,
a los suspiros que de mi alma escapan,
al glauco destello de sus grande ojos fijos,
al sonido de su voz que en mi pecho tañe,
arde y golpea.

 

Y me oculto en estas paredes,
ellas que ya han aprendido a hablar conmigo,
de ese único amor que aún en mi enérvese
Y que nunca el papel cargar podrá lo que ellas han oído.

 

Luis Guillermo Legrand(Autor)