El Sapo Cancionero

Rosas Rojas Para ti

Te envié rosas rojas,

y dices que estaban descoloridas,

marchitas,

no puede ser...

Intentaré de nuevo:

 

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Rosas rojas para ti, Bella Bella,

debí seleccionarlas con cuidado,

pobres,

nunca se darán cuenta de su vivido color,

ni el contraste tan hermoso con sus hojas...

 

Verdes como la vida y rojas como la sangre.

 

Y no pueden verificarlo, pero se sueñan angiospermas,

con un cáliz por corazón, lleno de aromas de poesía,

un estigma, de amor, de romance, de pasión, de propuesta,

de perdóname, de tributo, de te extraño, de poema, de no te vayas favor,

de ¿Que no ves que aquí va mi corazón?, de eres hermosa como una rosa,

de ¡Adórame por favor! ¡Te amo, te amo, te amo! y .....

(A este poeta le llevaría una eternidad terminar este renglón, relación entre estigma y rosa, pero el lector puede imaginar varias más).

También se sueñan con un pistilo y un estilo con matices de realeza... con coronas...

de polen amarillo, como el oro, como el sol.

 

No podrán advertir ni comprobar que son el invento natural

mas sublime y más hermoso... o casi...

 

Sólo después de la mujer.

 

Estas flores se reconocen, de día, porque sólo escuchan, sienten,

Están concentradas,

Palpan el viento, gozan la lluvia, beben el sol,

hurgan sonidos, escuchan pasar las aves, los animales, al hombre,

coquetean con los insectos, que cosquillean sus pétalos,

¿Qué estarán buscando?

 

Pero hay que seleccionarlas por la noche, porque,

Sólo algunas de ellas, pueden presentir a las estrellas

y a la luna, y a sus brillos, y aunque ya no beben sol,

parecen tener fulgor, tienen una aura de amor

 

Y cuando llegué a cortarlas apenas y se inmutaron,

estaban tan ocupadas sintiendo y palpando todo

Que solo consideraron que de pronto les robaron... Tiempo...

Y se investigaban ¿Qué será eso? ¿Tiempo?

 

Hubo que poner tanto esmero en seleccionarlas,

para que no palidecieran prematuro,

para que no se marchitaran tan de súbito,

para que puedan parecer inmutables, quietas, inertes,

Indiferentes

 

Pobres, pobres, pobres,

de eso estoy seguro.

Porque si pudieran ver lo que se pierden: TU BELLEZA

preferirían palidecer y marchitarse

aunque sea breve y efímero su instante.

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Ten cuidado con ellas, con sus ojos si aparecen, con tus ojos si las miras.

Ten cuidado mujer bella.