DivinoCaos

Simbelmynë

- ¿Me amas? - dijo él.

 

-Ahora y siempre, aun en las sombras - Respondió ella con dulzura. 

 

Él la miraba largamente. No habría en la tierra mujer mas sencilla. Frágil. De pie, enhiesta en medio de la desepseraciòn. 

Un diamante en bruto, a medio pulir, pero diamante al fin, y aun así de una belleza encantadora. 

El viento susurraba su nombre, acariciándola en las tardes de verano. \"Symbelmynë\". SiempreViva.

Con el paso del tiempo él se alejó. Ella no le siguiò, permaneciò allí, de pie, firme y enhiesta.

Muchos otoños, inviernos, primaveras y veranos pasaron, pero ella seguía allí, amándolo en medio de la desesperación.

Una flor sencilla. Pequeña. Pero hermosa.

 

Y una y otra vez,cuando el viento o la suave brisa pasaban sobre ella balancéandola, susurraba solo tres palabras, alimentadas con ilusión. con esperanzas de que fueran oídas.

Tres palabras que ni los viajeros que pasaban junto a su jardín o el sendero podan escuchar.

Ella miraba el cielo y con voz leve alzaba su plegaria. Simple. Frágil. Un deseo.

 

- No me olvides -