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Diaz Valero Alejandro José

Los plátanos, las hormigas y el oso hormiguero (Cuento)

¡Corran, corran! – gritaban las hormigas asustadas mientras se dirigían en fila en dirección al platanal.

 

Los osos hormigueros no comen plátanos - decía una de las hormigas, muy segura de que el platanal era un buen lugar para esconderse del oso hormiguero.

 

Allí nos encontrará – decía una hormiga muy convencida de que el platanal no era el mejor lugar para esconderse del oso hormiguero.

 

Pero el oso hormiguero irá al platanal no a comer plátanos sino a comer hormigas – decía otra .

 

Debemos pedir ayuda a los plátanos, solo así podríamos escapar del oso hormiguero.

 

Señor plátano, señor plátano, podría ayudarnos - dijeron varias hormigas al llegar al platanal

 

¿Ayudarlas? ¿Qué ayuda será esa? si me explican tal vez pueda ayudarlas.

 

El oso hormiguero nos persigue y quiere comernos, y queremos escondernos aquí en el platanal, pero tenemos miedo que nos encuentre

 

Si se esconden bien no las hallará – contestó el plátano

 

¿Pero dónde señor plátano, dónde podemos escondernos?

 

Dentro de nosotros, contestaron los plátanos en coro.

 

¿Dentro de ustedes? ¿Cómo es eso?

 

Nosotros nos abriremos en dos y ustedes entrarán en nosotros y así el oso no las encontrará

 

Ah qué buena idea, dijeron unas hormigas

 

¿Y cómo podemos hacer eso? Preguntaron otras hormigas incrédulas

 

Muy fácil, dijeron los plátanos, abriremos nuestros cuerpos y ustedes entraran allí

 

Ah qué bueno… Vamos, vamos que allá viene el oso

 

¡Esperen, esperen! dijeron los plátanos, no se desesperen mantengan el orden que traían, sigan en fila y entren una por una y se acomodan, pues así quedarán acomodadas de mejor manera.

 

Y así lo hicieron, las hormigas entraron en fila una por una en pleno corazón del plátano y se quedaron allí dentro, muy asustadas, hasta que pasó el peligro.

 

Efectivamente el oso hormiguero llegó al platanal, olfateó todo, buscó y buscó y no pudo hallar a las hormigas, ya que éstas estaban ocultas dentro de los plátanos.

 

Cuando el oso hormiguero se fue cansado de tanta búsqueda, las hormigas quisieron salir para seguir su camino, pero fueron detenidas por el platanal

 

No se vayan, recuerden que el oso hormiguero anda todavía merodeando los alrededores del platanal y podría hacerles daño, mejor quédense tranquilas dentro de nosotros y asuman como su casa nuestro cuerpo.

 

 

Y así lo hicieron, como todos saben, las hormigas se quedaron desde entonces, acomodaditas en fila dentro de los plátanos donde el oso hormiguero jamás pudo encontrarlas.

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Autor: Alejandro J. Díaz Valero

Maracaibo, Venezuela