Ramirez Adrian

Marsalado

 

 

 

 

Un poema no es más que un poema
y tú no eres más que tú
y yo no soy más que yo
y sin embargo preferimos ahogarnos
y diferirnos en el mar salado
pero desde luego yo salgo mojado
cuando tú ni tocas el agua
porque tu cabello
porque te solidificas y te expandes
porque dices que hay una medusa
esperando a que te metas
y electrocutarte

 

¿Pero cómo creer tales palabras
si cuando te apreciaba la medusa era otra?
si cuando abría la boca y tensaba el lápiz
ya tenía tres rayos tuyos
clavados en los tres \"oh, diablos\" míos.
¿Cómo decirte que te amaba
sin recibir la cortada de tu espada punzante?

 

Qué maldición era saberte
qué bendita maldición tan maldita y sagrada, mujer...
sagrada porque te quería
y maldita porque me cortaba
pero me gustaba así; ver mi sangre correr
y distinguirse con otras sangres que ya habían corrido;
Pero más maldita aún porque ahora guardabas silencio
viendo como me molía
observando como configuraba este nuevo mar salado
donde ahora hubiese querido ser yo el que te observara mojándote
el que te observara desnuda y contra el agua
a solas contra el mundo
a solas contra esa medusa inventada.

 

Sin embargo un poema no es más que un poema
y tú no eres más que tú
y yo no soy más que yo
por eso ahora prefiero clavarte la espada
y dejarte a solas con tu mar salado y tus patrañas.