arturo sanchez

ConfusiĆ³n

¿Si la dama lívida ya no me frecuenta, te puedo mirar a ti?

Porque, la soledad causa estragos irreparables como el huracán a la casa humilde.

Y  a veces los ojos se vuelven obsoletos, cuando no encuentran nada que mirar.

El corazón se vuelve tonto sin nada en que  creer.

Las manos frías sin nada en que tocar.

Y la saliva amarga a cada segundo de noche. Y de día, la luz opaca y estéril que inunda la habitación de imágenes sin recuerdo.

¿Lo mejor es quedarse encima de la almohada y bajo las cobijas con el calor superficial?

O salir y luchar por los ideales deseados.