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Ludvaldo

EPITAFIO AMOROSO

El pecho de mi amor, que a aquí me trajo,

más duro es que este mármol y más frío,

más seco que el desierto en el estío

y más funesto aún que el negro grajo.  

 

La causa del gris polvo que hay debajo

del planto que leéis fue su desvío

o acaso mi atrevido desvarío,

que en vano a altura olímpica me atrajo.  

 

Decidle que esta lápida maciza

protege entre cipreses mi ceniza,

residuo de quien fue por ella lava.  

 

Decidle, sin embargo, que mi liza

de amor en la otra orilla se eterniza,

que amor como este mío nunca acaba.  

 

Osvaldo de Luis