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Mirinda

Desatando tela araña de nostalgia...

 

Una noche más de desvelo, los pensamientos fluyen me llenan de imágenes, de fragancias, de un ayer tan lejano como borroso.
Mi atareada cabeza, no puede dejar de pensar, solo han pasado once meses que te fuiste, es extraño, ya no te extraño, no te pienso, no me di cuenta en que momento exactamente fue, cuando deje de amarte, fue tal vez una resignación seguida a una aceptación, cuando nos dejan el alma en el puerto de los adioses, en paisajes sin retorno, no queda más que aprender en soledad…
Me remonto a tanto llanto derramado, tanto espacio desértico, te fuiste de mi vida y ese vacío profundo dejado, ha ido llenándose, hoy mantengo mi rostro levantado y mi mirada se dirige a un estimulante horizonte.
Me reconozco como aprendiz sobreviviente de recuerdos, una extraña sensación me invade, es como que recién, me doy cuenta, que toda una realidad me invita a vivir.
Siento una paz interna y una conciencia calma, el tiempo ha seguido sabiamente su curso. Los golpes de la vida no han logrado arrebatarme la esperanza.
Me deslumbro en lo que mi imaginación sugiere esta noche de desvelo y una sonrisa pícara brota de mi boca.
Ya había olvidado mis bellas malas costumbres, de disfrutar de la noche, de escribir hasta la hora que se me dé la gana, de atraer musas, a mi numen. Para iluminar la imaginación, uffff casi dejo perder la magia…
Menos mal desperté a tiempo.
Dejo ya mi cama, voy al comedor, prendo la computadora que solo use el último año para trabajar.
Armaré un ritual, dije mirando mi sombra.
Prendo unas velas, un entusiasmo me envuelve el alma de pura vida.
Abro la ventana para que entre el aroma de mi querida y olvidada Dama de noche, voy a la cocina, escojo un buen vino.
Pongo música suave e invito a la inspiración a que me acompañé, me siento frente a la computadora ya preparada para vislumbrar nuevos horizontes.
Levanto mi vista y veo reflejada mi sombra en el vidrio de la puerta de entrada, pienso “que seductora”, tan mal no estoy mi esencia esta integra, sonrío y empiezo a escribir:
Esta noche renací “me encontraste vida” al fin comienzo nuevamente la gran aventura de vivir.
Comenzaré por destejer la tela araña de melancolías que yo misma tierna y dolorosamente tejí…