Victor Mirete

A lo lejos, donde mis ojos alcanzan, la calma

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A lo lejos, donde mis ojos alcanzan, la calma

en la mañana fría, en la tarde soleada

como cuando nada pasa, como en el alba.

 

En mi covacha, sentado frente a la puerta

observo los gritos en silencio, la espera

tan larga se mata escribiendo un poema.

 

Puede que esta noche venga la luna llena

o puede que quizás mañana la tormenta,

pero en mi tiempo la vida sigue a la espera.

 

Ojos que mirar no saben si el sol los ciega,

rincones de paz, remansos de niebla,

casas de barro, monumentos de piedra.

 

Tan lejos, solo en la espesa selva

grito por dentro, callo por fuera:

Unos pequeños versos y la guerra.