Juan Amezcua

UN SONETO A ELISA

 

Heme aquí ante la oscuridad nocturna
bajo de las estrellas que circundan
para contar una historia oportuna

 

andando por calles en que no abundan
ni los más imprescindibles indicios
de almas que su compañía concedan

 

es que mi andar percibió los comicios
de la noche y sus estrellas que brillan
en frenesí propio de humanos vicios

 

al parecer no a muchos maravillan
de la noche sus oscuros momentos
o si lo hacen la voz al viento callan

 

dado que tales son  los atributos
que presenta del cielo su grandeza
que la breve vista serian insultos

 

no es posible hablar con la sutileza
que refleje lo bello que acontece
cuando se contempla dicha belleza

 

en el firmamento cuando anochece
donde brillan las estrellas potentes
al contraste de un cielo que embellece

 

cían y carmín abundan latentes
cuando se levanta nuestro semblante
viendo las estrellas que arden distantes

 

aunada la sombra siempre potente
 resultante a la luminosidad
de la luna en su punto más brillante

 

más sin embargo había adversidad
en mi corazón cual era una víctima
del triste vacio de la soledad

 

no había alma que se mirase próxima
al sonido que hacia mi caminar,
solo andaría en esa noche anónima

 

así bajo el magno brillo lunar
observe un lúgubre parque distante
en el cual termine por caminar

 

la Alameda es el nombre resultante
al parque del tapícense cronista
cuyo oír suele carecer de escuchante

 

aunque este no precisa ser florista
su encanto y avasallador aspecto
son los arboles que tapan la vista

 

y en el medio una fuente cual perfecto
motivo, un cisne de faz modernista
grandes alas blancas y cuello erecto

 

circundantes entre brillo a mi vista
más de una lámpara que iluminaba
del parque dicha visita imprevista

 

me senté sobre una banca que estaba
frente a esa fuente que ya mencione
junto a la soledad que acompañaba

 

y en la forma que menos imagine
escuche la suave voz de una dama
que me saludo a la vista del cisne

 

- hola, pronuncio ella si mayor trama
así que el saludo le devolví
cuando a mi lado sentó dicha dama

 

tan súbito fue que cuando la vi
que me provoco un cierto susto
pues fue una sorpresa la que viví

 

- ¿qué te parece esta noche? pregunto
la dama de palidez fantasmal
quien también portaba negro indumento

 

- hermosa en su oscuridad abismal
bajo el fuerte brillo de nuestra luna
en contraste a la fuente lacrimal

 

fueron  palabras que mi voz propina
a la sonrisa de mi acompañante
en respuesta a su voz sutil y fina

 

- el máximo lunar en lo celeste
ilumina con fulgor nuestra charla
dije, y ella contesto de repente

 

- inevitable seria no mirarla
cuando dicha nuestra galaxia opaca
que imposible será ya presenciarla

 

- ¿pero qué diría Messier? acerca
de toda nebulosa que precisa
encandilarse y tornarse acromática

 

a esto ella contesto, - me llamo Elisa
dije - como Elisa de Beethoven
a lo que ella respondió entre sonrisa

 

- sino más bien soy Elisa del joven
Juan el poeta, y su tan ingenioso
hablar de palabras que rima troven

 

- ¿cómo has dicho? pregunte muy nervioso
a esa dama que fija me miraba
sin que mi voz compusiese otro verso

 

ella contesto - yo me figuraba
que eres poeta entre corazonada,
mientras Elisa más se aproximaba

 

la vi tan cerca que su translucida
piel entre tonalidad fantasmal 
parecía ser de alma aparecida

 

-  acertada es tu premisa formal,
dije, notando al su mano tentar
carencia de todo aspecto termal

 

- tengo un poema que te va a gustar,  
dije ante el celeste de su mirada
cual poema a la luna iba a tratar

 

- confieso que soy muy apasionada
a la poesía, dijo tal dama
mientras se le notaba emocionada  

 

al parecer nuestro corazón ama
en semejante manera lo mismo,
dijo ella, ante mi voz que luego exclama

 

el poema \"brillante despotismo\"
 soneto al cual ella gran atención
presto, para luego aclamar el mismo

 

(declame para Elisa este soneto)

 

\"contemplo el celestial entendimiento
y no he de divisar estrella alguna
pues la luna al brillo como ninguna
muy déspota gobierna el firmamento

 

tal como el culterano fundamento
en semejanza a la duda oportuna
tan lustral brillo radia nuestra luna
iluminando el nocturno momento

 

en perigeo de su acercamiento 
habrá de poseer brillo aumentado 
solo atenuado ante su alejamiento

 

y como un apogeo distanciado 
ha de venir e ir el alumbramiento
cuando su semblante se ve eclipsado\"

 

concluí mi poema y a la ocasión
mire un poco más de la media noche
en mi reloj, y después conmoción  

 

pues en el tiempo del mismo derroche
Elisa había desaparecido
dejándome en soledad con la noche.

 

y entre el temor que me había invadido
mire un pedazo de papel escrito
de quien súbitamente se había ido

 

el dicho papel textualmente cito
la frase \"vengo por aquí los martes\"
sin duda un futuro encuentro explicito

 

y dados los sucesos que dije antes
de aquel lúgubre parque me retire
esperando y llegue el próximo martes

 

dije luego un poema escribiré
a la bella dama que he conocido
y el próximo martes se lo mostrare  

 

y en la forma en que me lo he prometido
compuse un soneto cual distintivo
es Elisa, dama a la que no olvido
de quien en ningún martes he sabido

 

Un soneto a Elisa 

 

 La grandeza del cielo es poca cosa
ante lo que acabo de percibir
pues palabras no pueden describir
haber visto a la mujer más hermosa

 

como un ángel que sostiene una rosa
en su afán de al cielo poder subir,
así es que lucha mi alma al sucumbir
a su sonrisa y mirada pasmosa

 

¿el universo tendrá eternidad?
tal como la que este día sentí
más allá de estrellas y gravedad 

 

más sin embargo nunca me advertí
que este día tendría novedad 
tan bella como cuando te vi a ti.

 

Fin 


 

Juan Amezcua