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Nerea Acosta

ALMA MORIBUNDA

Difícil es decir adiós cuando se ama todavía.

Mi alma moribunda se despide ya sin fuerza,

cansada de la sombra que golpea y me lleva a la agonía.

Muchos perdones y tan poca redención.

 ¿Recuerdas cuando tuve las manos llenas de estrellas?

 Tú las apagaste todas matando la canción.

¡Perdóname! Ya no es una prueba de amor,

es una caricia inútil que ya no encuentra razón.

Tus labios no cicatrizan las palabras que golpean

los rincones de mis días causándome tanto dolor.

Adiós mientras te ame…

Mientras llore por amarte y no por la tragedia

de una existencia vaga y llena de rencor.

Adiós mientras esté triste…

Porque la tristeza late, pero con otro color.

Volveré a buscar estrellas para mitigar la oscuridad,

que no sea por las sombras que te vuelva a recordar.

Porque mi alma sigue viva,

aunque al cruzar la puerta sangre y se arrastre moribunda.