Carlos Fernando

Un día

 

 

jueves, 27 de noviembre de 2014

08:09 p.m.

 

Un día

cuando asomes al balcón

mirando el horizonte.

De tarde o de mañana.

Dios solamente sabe.

Me verás regresar,

pisando sobre aquellas

mismas huellas

que dejé sobre el camino,

con nuevo andar ligero

como entonces.

 

Idéntico al liviano andar

de aquellos pasos

del día que me alejé de ti.

Y me verás sonriente,

con la frente en alto

con la dignidad que tiene

el vencedor de sí mismo

al regresar triunfante de campaña.

 

No me verás como

si me pesara el equipaje,

ni verás en mis manos

cargando con valijas.

 

Que el equipaje que traigo

dentro del corazón me cabe.

 Y el corazón lo guarda.

Y porque los años cuando

no tan solo pasan por pasar,

sino que fructifican en el alma.

No pesan llevarlos.

Pues los fardos

que se cargan al ir,

se quedan en el campo de batalla.

Y el andar como te dije:

se hace ligero.

 

Me verás volver así,

y la añoranza que por mí tuviste

todo ese tiempo, se volverá

reposo y júbilo para que olvides

el pesar que el tiempo de espera trajo.

 

Me verás cuando asomes

por el balcón mirando el horizonte.

Y tus brazos que desfallecían

por el cansancio de una paciencia incierta.

Habrán de levantarse vigorosos

para tenderme tu mejor abrazo. 

 

Carlos Fernando ®