Daén

Ana

Ebrio me levanto por las costas

con un palpitar tóxico,

asesino,

¡Inmortal!

 

como un canto me ancle a tus brazos

como un puerto me entregué a tus ojos.

 

estoy ahí

sobre las aguas

sobre tu corazón

 

el cuadro que se alza en tu coraza

como una ola dispuesta a tocar la arena,

me dibujan tus almas inquietas sobre la piel.

 

se ciernen mis días majestuosos en la puerta de los sentidos

el metal me atrae tu contacto,

el agua, tu voz,

el sonido, tu voz,

la tierra, tus ojos,

el aire, tus cabellos,

el fuego, tus manos.

 

Ebrio me levanto entre las cosas

suspirando como niño enamorado.