Raúl Daniel

Una Fantástica Historia Común (X) La carrera

 

El asunto está en llegar,

no importa tanto la meta,

el premio es la satisfacción

de haber estado en carrera.

 

José no estaba enterado

ni tenía menor idea,

pero su primo le hizo

que “con todo” se metiera.

 

Fueron largas noches blancas,

“sudar por la camiseta”,

pero el asunto le hacía

cosquillas hasta en la médula.

 

El mate era el protagonista,

no tenía que estar hervido,

¡y por supuesto que el humo

ritual de los cigarrillos!

 

También era lindo las chicas

que venían a cada rato

a preguntar “como iba”...

y paseaban por el patio...

 

¡Lindas las minifaldas

y esos shores bien cortitos...!

a José le parecía

¡estar en el Paraíso!

 

Así conoció a Camila,

rubia y con muchas pequitas,

que “la tenía” con él

y se convirtió en su chica.

 

¡Nunca lo va a olvidar!

cuando probaron el auto,

y se fueron a la ruta

los dos solitos... ¡qué pucha!

 

Ella lo comenzó a tocar

como nunca lo habían hecho,

y le llevaba sus manos

a que acaricien sus pechos...

 

Lo demás se lo imaginan,

ella lo hizo varón...

(además falsearon todo

el cierre del pantalón).

 

De pronto llegó el gran día,

¡reventaban de emoción!,

la competencia debía

consagrar algún campeón.

 

El rugido de las máquinas,

la algarabía, los gritos,

los termos con el café,

el mapa, los bizcochitos...

 

¡Y se largó la carrera!,

¡allá van José y su primo!,

¡ya se armó la polvareda!,

¡los autos salen cual tiro!

 

A la noche... y después

que todo esto terminara,

Don Juan le pidió a su esposa

que con él filosofara...

 

Y hablaron de la vida...

desplegaron la memoria

del zigzag que se le hacía

fuera de quicio, esta historia.