David Arthur

El robo

Cual si fuera por intuición

devorando hasta mi propia alma

con su velo de neblina matutina,

el alba se dió cuenta de mi desconsuelo

 

Con pisadas sigliosas y furtivas

ella abandonó nuestro escenario nupcial,

se marchó antes de terminar la actuación,

ninguna reconciliación en su guion

 

Divagando por mis pensamientos,

nadie se atrevia pertubar la soledad,

no deseando ser testigos;

¿miedo de las consecuencias o

tal vez compasión por mi remordimiento?

 

Dejando ninguna evidencia de su robo,

sin decoro, de mi equilibrio me despojó,

hasta mi corazón lo saquió,

su botín, sin embargo, sin mayor uso

 

 

El cuadro \"Niebla en Zamosc\" por propio pincel