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Darío Ernesto

A un Tala

 
Quise abrazarte insolente y torpe
Mas las espinas me detuvieron
Ver en los dias de noviembre,
el diminuto y verde fruto,
Como un pájaro aguardando en la siesta
El anaranjado alimento dulce a mi boca,
Quise trepar tus fuertes ramas
Rustica la piel de tu follaje arcaico
Lentamente con mis huesos
Escalé hacia el cielo
Y junto a un viejo nido de espinas abandonado
comprender que tus ojos son mis suspiros
que tu sombra es refugio
origen de la vida, alada y bulliciosa.
¡Oh bello tala de un rio perdido en mi tierra!
Moribundo ante tu plenipotencia
me postre
sintiéndome mortal y olvidado
queriendo ser ceniza
que abrace mi sueño profundo.
Tu raíz de vida y vestirme con tu prescencia.
Dario Ernesto Muñoz Sosa
Autor.