LIZ ABRIL

ALGUNAS COSAS QUE ME ENSEÑÓ MI MAMÁ Y QUE QUISIERA QUE APRENDAN MIS HIJOS

El amor más infinito a veces cabe en una lágrima... en una gota de lluvia...en un amanecer.

Y la felicidad también.

Al final de su vida mi mamá me dio cosas que quizás tuvo siempre, pero que yo no supe ver...

No quería parecerme a ella ¡estaba tan orgullosa de parecerme a mi papa!

Me pasé \"su vida\" tratando de hacer todo lo opuesto a lo que ella hacía, porque yo sabía que no era feliz y a mí no iba a pasarme lo mismo!

No sabía que hay cosas que son parte del destino, no supe ser flexible, todo era blanco o negro. Mis pocos años me daban el derecho de desafiar la vida, los designios y cualquier otra cosa que se opusiera a mis deseos, incluyendo a mi madre, por supuesto.

Pero sé que eso nos pasa a todos los hijos, supongo que los míos también luchan por evitar los errores que he cometido, como si tuvieran en un mapa los caminos que recorrí y una señal grande y luminosa que dice PROHIBIDO AVANZAR.

Pero como estoy hablando de mi mamá... voy a contarles que a pesar de todos mis esfuerzos, muchas veces me encuentro haciendo las mismas cosas que ella hacía. Esas pequeñas y grandes cosas que han sido el mayor legado que pudo dejar:

 

 

¡Y tantas otras cosas! 

Muchas veces llegué a pensar que no me quería porque estaba en contra de lo que yo quería para mí.

Sin embargo, hoy sé que sigue viva en mí, en mis recuerdos, en los gestos de mis hijos, en las actitudes de mi nieta ( que tanto se parecen a las suyas) por ese inmenso amor que tuvo para con su única hija.

Y uno de sus últimos días me dejó una gran lección:

 

Estaba tendida en una camilla cuando la bajaron de la ambulancia, para irse a hacer una diálisis y le pidió al enfermero que la dejara un momento bajo la lluvia, ¡se la veía tan feliz! respiró ese aire puro, mientras las gotitas insolentes caían por su rostro, sonrió... y me enseñó que después de tanta lucha,tanta enfermedad,  tantos sueños postergados, tantas ilusiones vanas, tanto desamor, tanta frustración y tantas decepciones…  la felicidad cabía en un gota de lluvia.