ALFREDO

SALMO 2010

Hasta entonces;

hasta cuando viaje

como pensar enardecido;

hasta cuando mis músculos arremetan como toros

cuando mis palabras sean como rayos cegadores,

como golpes,

como cascadas de entusiasmo;

cuando mi esfuerzo parta piedras

y sude como obrero.

Hasta cuando mi inteligencia obre con bíblicos versículos

y esté libre del gran peso equivocado de la ciencia,

hasta cuando sepa amar el odio de mis enemigos

y desterrar esa idea, de que el amor

es algo de parejas,

hasta cuando mis venas

sangren patria

y mi voz grite:

soy parte de este pueblo.

Hasta cuando sienta intensamente

que nuestro SEÑOR OMNIPOTENTE

da descanso a mi columna,

y me conceda una paz inmerecida;

y me provista de un amor inmensurable

y de una compasión de madre casi mártir

y de sed y hambre por salvarme

hasta entonces,

sólo hasta entonces

me podrán decir cristiano.