Alek Hine

A ANN DRUYAN

 

(soneto)  

                      

 

                                      

Preciosa, la mujer audaz, valiente,

la que con la toral filosofía

desecha toda vana fantasía

que implique un Ser, un Dios inexistente;  

 

la que no afirma un alma trascendente

por simple y ordinaria cobardía,

y acepta que hasta el Sol será de fría

estrella muerta, fosco remanente;  

 

la que no solo es flor con su fragancia,

sino también palabra de sustancia,

lenguaje vigoroso, de virtud;  

 

aquella cuya brava inteligencia

no teme a los hallazgos de la ciencia,

pues busca, sobre todo, certitud.

 

jueves, 16 de enero de 2014