idalia1609

el día que te fuistes.

Que bien se ve, tu cabecita plateada,

en la blanca, tibia y mullida almohada.

Donde yace indolente,

tu cabeza, reclinada.

El día se muere, en nubes suntuosas,

una bandada de pájaros, escucho a lo lejos.

Y en el jardín, se mueren las rosas.

Una gran tristeza me envuelve en la penumbra.

Y la oscuridad de una muerte, es la que me alumbra.

Callada se quedó, tu boca pálida.

Y la pinto de falsa primavera.

Oprimo tu mano, aún cálida,

porqué deseaba, que aún conmigo estuvieras.

Como quisiera que sólo fuera,

el cansancio vago de un día.

Y por la mañana despertaras, radiante de alegría.

Dios, que por la muerte de tu hijo sufristes tanto

que brille nuevamente su mirar profundo.

Levanta esa cabecita, que tenía encanto

y que vuelva a vivir las maravillas del mundo.