Fermín Medina

Eres mi deseo

En lo recóndito de la sombra revelada

    miré tu piel llena de pasión acumulada

y en el místico crepúsculo..., ¡linda fijada!...

    pude sentir en lo más oscuro tu mirada.

 

 Tú puedes ser la jácena

  de mi alma, mi dosel,

 el letargo de mi hiel,

   la mujer de la docena

  de rosas en su piel serena.

 

  Pon fin a mis taurios y a mi tártaro

    tú eres fiable para mi corazón.

   Te esperé con tanta obsesión,

    ¡al fin llegaste vestida de oro!

 

    Abrásame con el fuego de tú pasión

            recóndito en tu piel;

    encarcélame en tu afable corazón

            atmósfera de miel;

    bésame y libérame de la depresión

           ciñéndome con tu laurel

junta mis manos con las tuyas en infusión.

          ¡Cuídame como ángel!

 

    Yo quiero en tu corazón permanecer,

    durante la sombra y el alborecer.