Esteban Mario Couceyro

Tenue deseo

Deseo, tenue deseo de medianoche

que como lenta hiedra

subes por el pecho

y te enroscas al cuello

sococándome, en este incipiente suspiro

en medio de la noche

que escapa entre las estrellas

atesoradas en la memoria.

 

Las mismas

que puntuales, precisas y finas

cubrieron de pudor

tus ojos, ahogados de mares

navegados por mis labios.

 

Deseo, tenue deseo

¿por qué te deso esta noche?

entre las mismas estrellas

y mis labios varados

en los bordes de la almohada.