Diaz Valero Alejandro José

La novia vieja (Humor)

 

Yo tuve una novia

llamada Miguelina

en aquellos años

cuando el caldo de gallina

lo tomaban parturientas

por sus vitaminas,

y se bañaban los perros

con mucha creolina;

se barrían los patios

con las escobillas

y en vez de comer carne

se comían semillas

y los hombres ofrecían

a las damas las sillas.

Esa novia, les cuento,

era una maravilla,

tenía mas agilidad

que una ardilla

y a pesar de ser mayor

era muy  ”sifrina”.

Siempre sonreía

con sus patas de gallina

y mostraba en sus dientes

como siete platinas.

Usaba faldas cortas

mostrando en sus canillas

un tatuaje extraño

 de la flaca “Oliva”

y debajo del brazo

cerca de las costillas

otro de “Popeye”

con su pantalón de mezclilla.

Tenía los brazos

como gelatina

y eso sin nombrarles

cuello y barriga

donde brotaban arrugas

como una mina

que cualquiera al verla

se desmaya enseguida.

Ella tenía más años

Que mi abuela misma

era mayor que yo

pero muy emotiva,

me decía: “ amor mío

estoy como una hojilla

y al prender me caliento

como una bombilla

y para apagarme el fuego

traigan una camarilla

porque soy más potente

 que la fiebre amarilla

y a cualquiera mando

para una camilla”.

Todavía me acuerdo

de la Miguelina

y me da escalofrío

en las pantorrillas,

siento temblores

en la barbilla,

al pensar que esté viva

por allí todavía

y me ande buscando

para hacerme tortilla.

---------

Autor: Alejandro J. Díaz Valero

Maracaibo, Venezuela.