Oscar Perez

El ornitorrinco

El ornitorrinco

 

Yo soy el ornitorrinco, tengo

pico de pato, patas de nutria,

piel de pelos blindados, mis aletas,

mi cola de castor y mi buen genio.

Me pueden encontrar en oficinas,

atendiendo a un cliente sin respaldo,

o en ferias o bazares sosteniendo

discusiones de ventas con viajeros.

Me gusta el buen hogar, unos maderos

ardiendo en chimeneas azuladas,

la noche ante el fogón y los recuerdos

de mi lago natal allá en Australia.

Prefiero sonreír a echar veneno,

prefiero trabajar a ser un zángano

y amable soy, calmado y tan atento

que de mi nunca oirán que haya perdido los estribos.

A veces, eso sí, los desconozco,

a ustedes, los de pieles desteñidas,

a ustedes, los que avanzan tan ligero

que a ningún sitio llegan y parecen ni notarlo.

Diría que perdieron las aletas

y al mismo tiempo se quedaron sin agallas,

diría que perdieron el plumaje

y al mismo tiempo ese valor de alzar el vuelo,

apenas se quedaron con sus pelos,

con su opuesto pulgar, con sus pulmones

y un alto cavilar que no sé muy bien si es que les sirve.

Yo vengo y voy, siendo mamífero

pongo mis huevos y no tengo crías vivas,

en cambio ustedes, que procrean por un óvulo,

no sé si siempre saben dónde fueron sus camadas,

en qué juego andarán, con qué otra especie

y de qué les va a servir el visitar tanto edificio:

los hospitales con olor a gente enferma,

los mil colegios en que olvidan lo que saben

y aprenden a no ser en vez de hallarse por sí mismos,

y esas iglesias donde el cielo se hace lejos,

cuando allá afuera basta alzar la vista para hallarlo,

basta unir manos o patas en el grupo

y comprender que sólo juntos nos salvamos.

Pero no se preocupen, yo los quiero,

deseo lo mejor para esta raza,

he visto cómo labran campos secos,

y parten piedras y levantan albas torres,

he visto cómo sueñan siendo pobres,

cómo comparten siendo niños, cómo esperan

por un tiempo mejor que está en ustedes.

Les digo que hallarán el buen camino,

que un día entenderán que son hermanos,

que nada quedará de los que oprimen

y todo, en cambio, al sol, para que crezcan.

Me voy, debo atender a un jubilado,

debo pesarle esa pescada a la señora,

debo volver temprano a casa,

porque me esperan mis hijos y mujer para la cena.

Hoy es mi cumpleaños, no sé bien ni cuántos cumplo,

pero feliz yo soy y eso quería compartirles,

soy el ornitorrinco, buenas tardes,

un gusto conocer a gente tan y tan amable.

 

http://fuerteyfeliz.bligoo.cl/

 

11 08 14