Carlos Fernando

AUSENCIAS

Para qué querría ahora yo

que volvieras de tu muerte

voluntaria, corazón ajado

por los años que pasé sin ti,

cuando de mis manos cansadas

ya no recibirías las caricias

de antaño. Ni de mi boca

los besos que te di serían

como aquellos en los que

mi alma se me escapó para

dejarla en ti. Porque a fuerza

de olvidar tu rostro no recuerdo

como era, ni por la huella

de los tiempos si te viera

sería capaz de reconocer

tus ojos ni tus labios, como los vi.