Diaz Valero Alejandro José

Amor y cocina (Humor)

 

Mi mujer me quiere demasiado

y sabe demostrarlo en la cocina,

eso además de causarme agrado

la convierte en mi bella consentida.

 

Si tengo antojo de pescado frito

ella me hace de pollo algún caldo,

y me dice que es lo que necesito

porque no puedo comer tan pesado.

 

Si yo le pido costillas guisadas

entonces me hace sopa de frijoles,

y si quiero comer ensaladas

me hace un plato de ravioles.

 

Si quiero paella valenciana

o acaso atún al ajillo,

me hace revuelto de carne salada

con bastante aceitunas y pepinillos.

 

Si le pido albóndigas en salsa

y ensalada de pepinos

entonces prepara caraotas blancas

con paticas de cochino.

 

Si le pido pasta a la bolognesa

con bastante queso rallado,

me prepara lomo con pimienta

bien picante y demasiado salado.

 

Pero el mejor plato lo cocina

cuando le pido almejas guisadas,

ese día se va donde la vecina

y de almuerzo no me hace nada.

 

Ya por experiencia le adiviné el truco

y le aplico mi técnica silencioso,

le pido me prepare algo maluco

cuando quiero comer algo sabroso.

 

Le pedí bofe salado con arvejas

y puré de topochos con auyama,

y me hizo arroz a la marinera

con unas papas rebosadas.

 

Pero el truco no duró mucho

y eso para mí fue una sorpresa,

le pedí de pollo, alas y pescuezos,

y me llenó el plato con ambas presas.

 

Por eso digo que mi mujer es amorosa

y me siento junto a ella tan ameno,

solo espero el día dichoso

en que me sirva comida con veneno.

 

 

Autor: Alejandro Díaz Valero

Maracaibo, Venezuela