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Onelia Lor. Kaede

Desasosiego

Temo tantas veces a diario no poder, en la vigilia,

oírte y rozar tu mano. Temo extrañarte hasta el infinito

de la muerte y ser, a causa de no verte, sombra, vaho,

follaje y nada. Temo a la locura de la que huyo

asido a la rutina. En fin temo a tu olvido y a tu lejanía

que quizás sea incurable; y sobre todo temo a morir

tan lejos de ese beso que me dio a un tiempo

la vida y la muerte y otro nombre.