Darío Ernesto

Duerme mi niño


Mirándote en tu sueño

 yo de pie como si fuese un muro blanco

con la mirada baja

mi pensamiento  contigo vuelan.

Duerme mi niño, sueña un mar 

en un velero de ensueños

pequeñito hijo, dulce y cariñoso

el paso del tiempo es indeclinable

pasan las duras horas, los otoños lentamente

y un interno destello, me guía

tiempo de podar, de preparar otra vez los parrales.

Por tanto un  día de septiembre naciste tu

junto con los duraznos en flor

No obstante tu mi niño, te asemejas 

Aromático  a nostalgias

Un  limonero bello en mis cuatro estaciones

cierro mis ojos sabiendo que el puro sentimiento

es sabia y sangre por mis ramas

es fruto en ti maduro y delicioso.

duerme niño es este cálido otoño en mis manos gastadas

duerme dentro del tronco de mi pecho

pronto despertaras en brote,

saber que estas  vivo, que  ya pasara la siesta

convencido, de tu existencia,

persuadido con tus suaves manos, tu voz, 

adolescente y niño, extrañas los mimos 

que en bondad diese como tutor amoroso

vida de mi vida, cárcel de mis suspiros

me diste paz, nuevas esperanzas

pues trajiste a nuestro nido un millón de sueños

mas mi follaje que de a poco se astillaba

le diste curación, y mis ojos que lloraban resinas

tu las curaste hijo, pequeño  fiel árbol

de todo mi jardín único

sé que en las memorias seremos imborrables 

una  unión de almas y nostalgias.

sueña con tu hermana  del bosque 

la niña de tus juegos que dan la grata compañía

en los momentos cada día

añora el hombre a quien ama en sus soledades

peor aún se extraña, lo que ha partido.

Dormita  mi niño en un sueño de paz

así lo dijo el que  es  dueño de la creación nuestra

los jóvenes también se fatigaran

pero se remontaran como águilas,

¡Oh el cielo que divino ser  es mi prole tierna!

No han de alcanzarme las horas, ni todas las estrellas

para dar gracias, por la gracia de Dios

por permitirme se padre, cobijándome en la armonía

en la inagotable  energía que un hijo emana.

Darío Ernesto Muñoz Sosa

Autor