Arenita.

¿Y qué será de ti?

A los ojos del lucero, te regalé mis esperanzas

y las rimbombantes ramas quebraron su cuerpo.

 

¿Y qué será de mí? Si ya no me quieres más,

y de mí será el sol tantas veces sea el secreto.

 

Tus secretos, no lo quiero ni mirar... en la puerta,

no los quiero ni sentir en el umbral.

Tantas palabras, tuve yo que quemar...

para sacar de sus cenizas, éste madrigal.

 

Y tú no aprecias ni los tesoros de las islas,

ni los diamantes que hay en los ojos.

Tú no aprecias ni las sombras que te cuidan,

ni del amor los pesados decoros.

 

¿Qué será de mí? Soy esclava libre,

libre de irme, esclava de no poder.

 

Porque amo éstas cadenas, y amo éste martirio...

y amo ser esclava, de tu risa y tu querer.

 

¿Y de mí te acuerdas? ¿O soy sólo arena?

y en el mar turbio de tus recuerdos, ahí yo me marché.

Para la gracia de desgracia... de tus llantos y penas,

en mis rosales sin rosa, ahí me refugié.

 

Pero a éstas manos, ya no les serás ligera...

y estos ojos que te buscan... aprenderán a llorar.

Y éstas manos que te quieren, volverán a cerrarse

para que éste pecho dañado, ya no te tenga que extrañar.

 

Una por una, te las he ido contando,

para que tu hambre de amor, ya no viva más de mí.

Si tus ojos a otra lloran, bien lleva con ella tus pasos...

porque no quiero escucharlos, otra vez por aquí.

 

Y piensa... Sin mí ¿Qué será de ti?