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cecily olwood

la sangre

Me ahuyenta mi sangre infame

con su incapacidad de amarme

y su dañino recorrido

por mi cuerpo tan herido.

 

No concibo la obligación 

de vivir con la preocupación

de no poder dar mí afecto

a quienes me une este parentesco.

 

Ahora solo puedo amar

a quien no me ha hecho llorar 

y no siente pasar por sus venas 

lo que me ha traido dolencias.