Mario Alberto Portillo Lopez

ARDIENTE PASIÓN ...SUBLIME DESEO.




Acaríciame con tu suave aliento 

 

y deja en tu memoria 

 

retroceder el tiempo; 

 

¿Recuerdas la primera vez? 

 

Jóvenes cuerpos, inexpertos, 

 

novicios en el arte de acariciar; 

 

manos torpes, movimientos lentos, 

 

ingenuos amantes que quieren mitigar 

 

su deseo al llamado natural 

 

de los cuerpos al frotar; 

 

dispuestos al pecado más humano: 

 

¡Hacer el amor y un sexo apasionado! 





Deseosos de sentir y experimentar; 

 

¡que se calcinen los deseos! 

 

¡que no podamos respirar! 

 

intensos sean los esfuerzos 

 

por cada caricia plasmar; 

 

ser uno solo 

 

dejándonos amar. 





¡Tócame! 

 

y disfruta cada sensación 

 

de nuestros cuerpos temblando; 

 

de los suspiros entrecortados 

 

y los gemidos ahogados 

 

que producen la pasión. 





¡Desnúdame! 

 

y el alma también, 

 

¡te deseo! 

 

como el sonido al viento 

 

para poderse propagar; 

 

recorre todo mi cuerpo 

 

con lo suave de tus dedos 

 

y deslízate con ellos, 

 

hazme sentir que vivo 

 

y déjame aspirar 

 

el suave aroma de tu sexo. 





¡Mírame! 

 

acaríciame con lo suave de tu pelo, 

 

con lo terso de tu cuerpo; 

 

una caricia tuya 

 

y volver a comenzar. 





¡Bésame! 

 

que la noche es corta 

 

y el día pasa lento, 

 

¡que la lujuria se desbordé! 

 

que el día y la noche 

 

sean testigos 

 

del amor que te prodigo. 

 

¡hazme tuyo 

 

y siente como muero! 

 

Un orgasmo, el pleonasmo; 

 

clímax, pasión y deseo, 

 

mi espíritu se aquieta; 

 

es mi resurrección. 



Autor: Mario Alberto Portillo López. 

 

Todos los derechos reservados. 

 

Seudonimos: Mayin o Kalipso (72)