Raúl Daniel

Mi Delito

Mi Delito

 

Mi delito fue amar

en un mundo donde lo que cuenta es

sólo el interés...

y todo aquello que se pueda comprar.

 

Voy a tener que hacer

como hacen los demás:

Dejar para después lo espiritual,

trabajar como burro o estafar

hasta tener un buen capital...

¡Qué pena que, luego, seguramente olvidaré

(como hacen todos), mi ideal...

y seguiré acumulando más y más!

 

De los niños, un beso, compras con caramelos;

las iglesias te prometen (según tus ofrendas)

distintas medidas de cielo.

 

Por un buen diezmo

se consigue un buen pastor

que hará largas oraciones

(junto a dulces sermones...)

 

Un apretón de manos

por un vaso de cerveza...

a cambio de favores

te invitan a la mesa...

y está a precio de remate

un ratito de amor...

 

¡Una mujer por veinte dólares...!

(hay más caras, pero o son las más hermosas

o les llamamos esposas...)

 

Ni tus hijos te quieren

si no les das plata...

cuando les compras ropa

miran por su marca...

y al llegar a viejo

te abandonan y olvidan,

sin acordarse siquiera

que te deben la vida...

(a no ser que aún puedan sacarte algo

o tengas suficiente

para seguirlos comprando...)

 

¿No será mejor que toda esta maldad,

abandonar el mundo ya...?

¿Cuál de estas dos, pregunto, Dios

perdonará...?

 

Mi delito, lo confieso,

fue querer pagar el amor

con mucho amor...

pero, en el mundo de hoy:

¡¿A quién le importa eso?!

 

Así que: Estoy fuera de esta sociedad

¡y la aborrezco!