Héctor(micorazón)

Sin tema

Me deleita ver como entre las  letras me  enredo,

y al hilvanar cada verso llego hasta  el remedo,

puedo confesar de  que aprendo cada artimaña,

e invento una que otra de las que a la vista engaña.

 

Por ejemplo si a mi amor dedico algunos versos

 O también al creador que sustenta el universo,

entiendo  finalmente que  no sé hablar de amor,

y acepto que tampoco he visto al creador.

 

Pero mágicamente sin explicar el por qué,

se vuelven ya mi fuente el amor y la fe,

pero lo más hermoso es conocer que de  Dios,

provienen hasta mi alma (fe y amor) los dos.

 

Ahora escribo en el blanco de la mente el poema,

que habla de cualquier cosa y que no tiene tema,

no verás a  la pluma en su delirio apoyada,

porque en tanto que escribe no describe nada.

 

El indicio pequeño de este grande vacío,

llevará a la conclusión de un esfuerzo baldío,

desconocido destino al que nadie va nunca,

porque al emprender el viaje la razón lo trunca.

 

Allá donde no mora más que la fantasía,

donde brilla la noche tan pura como el día,

existe un alma sola en su celeste mundo,

acunando en su pecho un sueño profundo.

 

Escribe la ilegible escritura por el sueño,

se derrama la tinta  y se mancha el diseño,

y poco a poco se pierde el papel color blanco,

entre negras confesiones del corazón franco.

 

Confesiones que al salir del alma han sido propias,

a veces al  llegar al papel se hicieron copias,

para ponerlas en  boca de la realidad,

y esperar que se confundan en la libertad.

 

Libre lo confeso puede no tener sentido,

puede encontrar reposo entre algún entendido,

o hacer distraer por un momento a la locura,

o despertar la pena. O  provocar la ternura.

 

Hasta puede parecer que es solo un eterno chiste,

pero tarde que temprano se descubre  lo triste,

Esos momentos llegan y sus sorpresas malas,

hacen que en la caída se nos quiebren las alas,

 

Mas  eso no importa  no es eterna la desdicha,

porque de un momento a otro nos sorprende la dicha.

y vuelve nuevamente a retomarse el vuelo

a cruzar las fronteras a conquistar los cielos.

 

Un corazón que no se queja,  que no maldice

 la realidad que a gritos siempre le predice.

de tormentas, de huracanes, y tsunami en las costas,

un corazón que no cesa hasta entregar la posta.

 

El enredo de las letras que deleita mucho

y mas cuando no dicen nada y yo  las escucho,

con absurda simpatía y necia devoción,

digna de un impulsivo y loco corazón

que navega en el mensaje y se ahoga en sus aguas,

que vive en cada letra que se extingue en la fragua,

que mientras intenta descifrar lo indescifrable,

se aventura a vivir de un poema interminable.