Yolanda Barry

SED.

La madrugada apenas se asoma,
descanso con mi rostro sobre tu pecho,
nuestros cuerpos desnudos,
cansados de cabalgar juntos.

Silencio en la habitación,
apenas una melodía logro tararear,
la placidez con que respiras
me regala tranquilidad.

Miro tu hermoso rostro,
tu cara parece sonreir,
quisiera mi cielo,
que estes soñando junto a mí.

Mi mano acaricia tu pecho,
no me quisiera soltar de ahí,
aunque siento un ansia muy dentro,
necesito beber más de tí.

Mis labios inquietos se ponen,
quieren navegar por tu cuello,
lo beso una y mil veces,
parecen no terminar jamás.

Mis manos acarician tu espalda,
mis dedos en tí dibujan
un corazón de azucenas,
poniendo tu nombre ahí.

Mi boca sedienta de tu cuerpo,
se me escapa por tus hombros,
beso tu pecho completo
y tus mejores secretos.

Va bajando mi mano,
tu vientre tibio me invita
a acariciarlo suavemente,
a dejar mi marca ahí.

Mis labios se sienten presos,
quisieran volver a sentir,
cómo se eleva tu cuerpo,
cuando llego a besarte ahí.

Bajo por tus muslos,
mis manos aprietan tu cadera,
apenas un leve suspiro,
me hace pensar que despiertas.

Mis ojos inquietos esperan,
alguna reacción en tí,
beso otra vez tu bajo vientre,
esperando hacerte sonreir.

Una bella sorpresa,
te ha despertado por completo,
pones tus manos en mi cabeza,
ya no me dejas hablar.

En medio de ese silencio,
logró unas palabras hilvanar...
\"es que mucha sed tenía,
solo tú me puedes calmar,
llena por completo mi jarra
y nos volvemos a acostar...\"

YOLANDA BARRY.