Yolanda Barry

A TRAVES DEL ESPEJO.

Empieza a llover,
estoy en la tarde noche de mi vida,
las notas musicales me acompañan,
no podría ser de otra manera.
Me acerco al espejo para mirarme,
mi rostro refleja cansancio y soledad,
mi cara ya no es la misma
de hace tiempo atrás;
hoy miro algunas canas,
con unas arrugas de más,
mis ojos aún tienen brillo,
no han dejado de amar.
Tomo el borrador de mi alma,
empiezo en la imagen a quitar
aquellas tristezas largas,
las que no me dejan en paz.
Quisiera parar el tiempo,
que deje de caminar,
mirarme con la sonrisa abierta,
que tanto me hacía soñar.
Hoy te miro a mi lado,
mi amor de piel morena,
cómo me hubiera gustado
regalarte alguna estrella.
Traspaso el frio cristal,
empiezo un sendero a andar,
veo rostros conocidos
que nunca voy a olvidar.
Tres caritas tiernas
que a mi corazón hacen cantar,
el regalo más bello
que el cielo me pudo dar.
Veo a mis padre juntos,
nunca los ví pelear,
cuando tenían diferencias
nos mandaban a acostar.
Mi padre me procuraba,
me llegó tanto a amar,
era para él su alegria,
su más grande felicidad.
Siempre estabamos juntos,
escuchando alguna canción,
si supiera que ahora
me creo su girasol.
Y mi madre siempre atenta,
siempre todo en su lugar,
es una mujer muy buena,
que nunca dejaré de amar.
Tantos rostros amigos,
que me ayudaron a crecer,
nuestros ratos juveniles
en la amistad me hicieron creer.
Cómo qusiera ver ahora
a la niña que alguna vez fuí,
la que soñaba con versos
y hoy es una aprendiz.
Abrazarme a mi padre,
pedirle que una vez más,
me lleve de su mano
al parque a caminar.
A través del espejo veo
que he sido una mujer feliz,
aunque no todo ha sido bello
no dejo de sonreir.
Ha parado la lluvia,
la noche ya está aquí,
regreso de ese viaje,
donde tanta paz viví.
Aún tengo camino,
de este lado del cristal,
no conozco mi destino,
no sé cómo voy a acabar.
Solo le pido a la vida,
a mi Dios que tanto amo,
que pueda morir tranquila
y que me lleve de su mano.

YOLANDA BARRY.