antonio moriel

Sus ojos

 

  

 

Después de ver una vez más sus ojos mujer

no puedo mirar otros más ni aún sin querer

pues son ellos los que con un gran placer

admiro, extraño su ausencia y siento en  mí ser.

 

Después de mirar  sus labios de lado

una y otra vez estando aún reposado

me he quedado perplejo y anonadado

de una manera tal como embelesado.

 

Y al verla pasar con ese talante maduro

ese pelo al aire, suelto y de color oscuro

manifiesta que tiene un porte seguro

que eleva  incluso hasta un gran muro.