Juan Senda

****VEN A MÍ, DIVINA MÍA****

VEN A MÍ, DIVINA MÍA

 

Escucha alondra mía los ecos 

esos, que se van en los vientos

sobre la voz del río que corre

con las aguas de las pasiones.

 

No quiero nada… solo a ti

tenerte en mis aguas vivas

en las estrellas y mi fragata

en las brisas de los bosques.

 

Quiero tus angélicos ojos,

para mis ojos que mueren

en la penumbra del silencio

y en las sublimes enramadas.

 

Ven a mí, dulzura mía, ven a mí,

sibila del aire que va muriendo

en el camino angosto del tiempo

y en las velas rotas de mi sangre.

 

Ata la cubierta del cuadrante norte

y aquella luz, la estrella de la noche 

a la silueta viva que dentro de mí

revolotea como mariposa azul.

 

Mis lágrimas caen gota a gota

de mis ojos que se dilatan.

Sé que me llama la voz oculta

desde tu pecho, que es mío.

 

Y sale de tus macizos azulados

y de mis sollozos vespertinos

tu alma de alegres cascadas,

susurros míos de mansos ríos.

 

Ven a mí, divina mía, ven a mí,

que tuyos son los caminos de gloria

las veredas y las gradas del delta

y la cúspide de la muerte en mí gloria

 

Eres en la abismal distancia, mi sibilina,

la estrella del mar que ilumina mis ardentías

porque tus caminos serán mis caminos

y tus miradas serán mis miradas.

 

Saldrá del viento un grito de amor

como la voz de un niño que gritará

con el deseo de vivir con nosotros

en nuestro huerto de olivos.