Donaciano Bueno

Cubo de basura

¡Oh ese cubo de basura!, tú, el personal vertedero

donde todos sin mesura, botamos nuestras locuras,

todas menos el dinero.

 

Vengas o no de abolengo, casado, soltero o cura,

cada cual en tu envoltura va expulsando sus tequieros

y echando sus amarguras.

 

Tú, esa imagen repudiada por casi toda la gente,

ese objeto repelente, con su bolsa precintada,

y su entorno pestilente.

 

Allí los bajos instintos, allí los juicios insanos,

en este compartimento para falsos juramentos

a los llamados hermanos,

 

los sentimientos baldíos, los sueños que traicionamos,

allí falsos amoríos, allí los malos momentos,

las promesas que olvidamos.

 

Cada cosa que tu encierras, tiene un halo de misterio,

una vida y un pasado, y un futuro despreciado

en ignoto cementerio.

 

Tú eres dócil e inocente, tú, innombrable recipiente

y tan alta es la amistad que hace de tu fidelidad

¡siempre a la orden, obediente!.

 

¡Triste cubo de basura sujeto de los desprecios!

tú eres en este mundo cruel el recipiente más fiel

a el que nadie tiene aprecio.

 

Yo reivindico tu orgullo y aquí me pongo a tus piés

pues para mi eres ¡pardiez!, y aunque a veces huelas mal,

mi ayudante personal al que detesto del revés.