Sebastián Lopera C.

¡SED!

Déjeme beber
a cántaros 
de su miel;
dulce
sombría
distante
lejana
espesa.
Déjeme palpar
el sabor
de una caricia suya;
descubrir si es amarga
traición 
o si es 
por el contrario
exquisita seguridad.
Déjeme catar
la belleza de su vino tinto;
repasar la contextura
tenue de su rostro;
y embriagarme
en lo claro de sus ojos.
Usted
al final
sólo déjeme que la descubra
déjeme
morar en su sabor.