Raúl Daniel

La Muerte Del Español

La Muerte Del Español

                                 (Historia verídica de N.N.)

 

Necesito hablar contigo, Dios todopoderoso,

ya llevo varios años con el alma detenida

en el dolor y la pena de mi delito culposo.

 

La belleza de mis ojos, mi piel blanca y suave,

la vanidad que me lleva a sentirme una diosa...

¿por qué no tienen suerte las mujeres hermosas?

¿será que alguna fea con suerte lo sabe...?

 

Yo me tragaba el mundo con todos sus hombres,

y me compró un extranjero con alhajas y dinero,

no me importaba el lodo que manchaba mi nombre,

ni que él era casado... ni sus sentimientos.

 

En la fiesta casi diaria que eran los encuentros,

feliz le malgastaba todos sus esfuerzos,

él, cegado, se embriagaba en mis caricias y besos...

y el mal crecía y crecía... con todos sus excesos.

 

Hoy, después de tres años de su trágica muerte

(y a pesar de estar vendiendo una a una las prendas),

muy en el fondo, en un cajón de mi cómoda,

aún tengo de joyas, una caja llena.

 

Su esposa, la española, me echó toda la culpa,

no sé si ella lo sabe, yo sólo era una estúpida

y engreída pendeja que se bebía el mundo

desaprensivamente... ¡y cuanto hombre había!

 

Ha pasado un tiempo que es bastante largo,

los amantes que he tenido han sido innumerables,

pero a él no lo olvido, ¡me hace tanta falta!,

ahora he comprendido que me amó como nadie.

 

No dejó ninguna carta exponiendo razones,

nadie siquiera sospechó lo que haría,

no acusó a ninguno (ni siquiera a mí)

por el hecho de quitarse a sí mismo la vida.

 

Tal vez ya no tenía para comprar más joyas,

regalos, sorpresas, paseos y ropa...

su esposa, la española, me echó toda la culpa

y no creo que ella sepa...

¡Qué, también mi vida ha quedado rota!

 

Jesucristo, Señor, Dios Todopoderoso,

yo soy la culpable... ¡perdónanos a todos!