Corazon de Poeta.

¡Mujer!

 

No hay un amor más sincero que el de una mujer, mujer adolecente que tejes visiones  en las nubes, fabricando sueños e ilusiones en tu mundo  caminas con tu príncipe, en el cual posas tus anhelos y tus deseos, solo tú le sabes dar esa nobleza y ese sentimiento de fe y esperanza cuando enamorada das el corazón.

 

No hay sentimiento comparable como el amor de una mujer madura quien vive su vida con una fascinación plena y sin temor, bendita sea su experiencia, quien gozoso a pisado el paraíso  de la mano de una mujer madura a sido agraciado por las exquisitas mieles del placer solo ellas saben a hacernos enloquecer.

 

El que tenga el amor de una mujer, nunca debe perderlo, debe mimarlo, cuidarlo y sobre todo saber conservarlo, por ellas somos hombres, y un hombre no es el que tiene varias mujeres sino el que tiene solo una  Reyna en su casa y el es Rey en su corazón.

 

A la mujer hay que adorarla, tiene el milagro de dar vida, nos da el privilegio de ser padres, cuando una mujer nos da un hijo, no nos está atando, solo hace eterno nuestro amor.  Desde que  nacemos estamos protegidos por el amor de una mujer y ese amor jamás nos abandona es un amor fiel, seas bueno o malo ese amor jamás te soltara de su mano.

 

Cuando llega el momento de compartir nuestra vida, la mujer amada sabe cómo convertir en uno ese amor. La mayor felicidad de  mi vida a sido realizada por una mujer que llevo en mi alma los mejores momentos de dicha son cuando en sus brazos estoy, la mejor bendición de mi vida fue cuando en mi regazo a mi hijo amado me entrego.

 Francisco D Gonzalez I.