matteo

Confesión

 

De rodillas ante su cama.

Sus  manos entrelazadas, aprietan

 suavemente su pecho.

Eleva la mirada y, con voz ronca, exclama.

 

─ Mi Dios, no lo tomes a mal. Ella,

me acaricia. Ellos, me han manoseado.


por: matteo    06/04/2014