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santos castro checa

El gusanillo del diablo.

 

El gusanillo del diablo

Las torvas miradas espían fieras
de tan timos tiranas arpías.
¿Tan sombrío es el que alberga silencios, espantos?
¿Es un cojo sinuoso, un manco infecto?
¿Quién sabe si deste cuento el negro idilio? ¡basta!¡basta!
Siniestro ¡ay! es este mundo, de locas harpías el manicomio.
Si hoy muere en abril lo infecto ¡la podredumbre!
renace en noviembre ¡es todo un santo! ¡Santo y bendito
el muerto en la cripta, solito, solito...!

Morir en penumbras y sin aplausos, sin cantos, ni llantos.
¿Muerto es mejor y en silencio que Fausto en su infierno amando mil glorias?

 

A este cuerpo
¿Quién dábale espanto?
La sepultura.
Ya la penumbra
extiende su manto
a la molienda.
Y un recuerdo
va extendiendo ¡ay!
alas al tiempo.

Morirse franco de vez en cuando en el camastro,
en la hondonada,
¡el hombre, el cuervo,
graznidos y llantos, idilios, quebrantos!

La decadente al cuervo, al cuervo negro 
de negros alones, le mire, se espante; simule el bronco cruel amargura.
Una lágrima beba, finga una pena;
y mortecina vena, de pálida sangre...¡oh!¡Valor! ¡no finge! ¡Está muerta!

¡Mueran las risas!
¡Mueran de espanto!
¡La noche hace trizas
al diablo del llanto!

No ahuyentare el pueril (el monigote del muerto)
se abrazaren las sombras, se besuquearen discretas ; el umbral de la cripta sea escena de fiesta
¡Despacio! ¡despacio! remullidos los cuernos rasgaren las horas,
rasgaren las noches, rasgaren los llantos ¡cortejos, cortejos!
Cabriolare el cuervo en dobles redondos, mudo, eterno,
en derredor de los muertos ¡que pronto acudir, del prosaico del diablo, las larvas siniestras!
El muerto se espante, le ahogare profundo el azufre del diablo. Nada te asombre!

¡Ay, Que muera prontito,
el muertito del diablo!

Revolotearan las hambres de los cuervos del hades, 
y el nocturno danzante, con hedor satisfecho,
sea el espanto maldito en el trepidar de un retumbo que a atierre sin duda a la viuda sombría.
Y, vaya el diablo con lúgubres trovas, con ojos sin gracia, los cuernos de aljaba,
a celebrar en la fosa la triste llegada,
¡de un muerto que trae mensaje de tuertos…!

Trae el viento
espantos, gemidos, aullidos,
el camposanto se mueve,
las sombras dan pena
¡ los muertos adoran
las trovas de lobos.!

Como gayta sombría 
el cuerno del diablo doble tonadas, danzen las larvas, lamiendo despacio a los huesos del muerto
Es el banquete del diablo! 

¡No te vayas, engendro,
de los efluvios del martes,
te invoca esta noche
la loca que danza
la fúnebre danza,
la danza del muerto!
¡ay! de cárcava danza.
el muerto que danza
sin luto eterniza,
al gusanillo del diablo.

El muerto en su tumba ya no ve ni al diablo.
Se tomarán vil derecho de acongojar, los infestos,
a la preciosa del cuento, de las muertas campiñas,
de los acordes quebrados, de los negros conciertos
del pensamiento. Que llamaren desgracia,
que llamaren adioses los agrios gendarmes
del nocturno silencio…

¡Ven! ¡pronto, prontito, muertito,
a esta fiestita de locos espantos!

Desposada, tu muerto, él, inconsciente, fúnebre idilio
él le consiente ¡Que le abrase, la amada, la descarada: 
¡la muerte pelada!
Va soñando espanto con su nueva amante, la infértil, la muerte.
Que dormita con él en la huesa, con frío, con el muerto en el lío,
en el lío del lecho de corcovada tristona
historia de tuertos.
Que Dios, maquinal, al mudo cortejo,
solo y muy triste, tolere el festejo.
¡Mortifiquese mal, el funerario, de alones mortuorios el cavernario!

Fúnebre unción, ciencia pagana,
boda macabra, besos de huesos, fríos orgasmos…
Desposada la parca, desposada al muerto, plácido inferno sus ansias atierren…
y envainen sus garras de pulcros aceros, los garfios feroces
¡los cuervos del hades!

¡Garfios de acero los negros verdugos, verdugos sin alma
del tétrico hades, del negro sepulcro!

Sin gloria, ni orgullo ¡con hiel y con rabia! cuervos glotones,
prestos se aprestan y para morir, 
y para morir, estos demonios
¡Ay! al muerto infecundo…

Y los cuervos se alejen. Ya el muerto en su espanto.
Y en la fosa y sus brumas se deleite fatal el gris convidado a la boda mortal:
El gusanillo del diablo.

Rudavall

Santos Castro Checa
Mallares – Perú
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