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Aceptando los \"Susurros\".

A veces los “susurros” en uno mismo son tan sutiles que uno solo se da cuenta de ello cuando contempla su pasado apenas como observador. Estoy hablando sobre un poema que he escrito y publicado en Poemas del Alma en 31/01/2010.

Lo que me ha sorprendido no fue el poema en sí, sino mi comentario respecto a lo que yo mismo pensaba en relación al poema y así lo he dicho en aquella fecha:

—Comentario del autor sobre el poema: He clasificado este poema como espiritual porque pienso que el alma o espíritu tiene que ser como la arena de la playa, siempre azotada por las diferentes olas de la vida y con su carácter impasible...

Ayer un amigo me ha hecho volver a ese poema, como un jaquemate (es su pseudónimo)  y comprobar lo que ahora os lo digo. He visto que el lado espiritual empezaba a manifestarse y me alegro por estar y haber profundizado todavía más en él.

Muchas olas han pasado, pero el mar no cambió. La arena no cambió. Yo mismo no cambié, solo he quitado parte del velo y hoy puedo ver mejor. La verdadera esencia no cambia nunca, solo necesitas dejar que ella misma se manifieste.

Bueno, os dejo con el poema y con mi amor:


Susurros.


Susurra el mar en sus olas,

Un lamento de despedida.

Escucha la arena, a solas,

Una lagrima al caer, aturdida.

 

Dice el mar: otra más ha caído.

Dice la arena: eso ya se veía.

Rompe la ola el lamento sufrido,

Y descarga en la arena su agonía.

 

Volverá a pasar, le dice el mar.

Aquí estaré yo, le dice la arena.

No me pidas al amor negar,

Cuando en dolor, llora su pena.

 

Este susurro es para ti, querida.

No son lamentos de despedida,

Ni es llanto, ni lágrima contenida,

Solo es mi alma, en arena travestida.