Raúl Daniel

¡Aquello Que Más Gozamos!

¡Aquello Que Más Gozamos!

 

Algo nunca olvidaré,

que tú hacías conmigo:

me mirabas largo rato,

dejando tus ojos fijos

en los míos, permitiendo

que tu alma se fundiese

con la mía, y adentro

de tu alma navegase,

sabiendo tus pensamientos...

revelándome sin miedo:

...¡todo entero!

 

¡Era tal ese momento,

que aún a ojos abiertos

lo revivo y también siento

como si está sucediendo!

...Hablábamos en silencio,

entendiendo y comprendiendo,

besándonos con los ojos

las almas, en beso lento,

con tus ojos muy abiertos,

que tienen ¡color del tiempo!

 

Es de todo lo que hicimos

¡aquello que más gozamos!,

y estuvimos muy de acuerdo...

lo hacíamos a sabiendas,

practicamos el hacerlo...

y ¡ni aún el mismo sexo

nos dio más contentamiento!

 

...Cuando contigo no estoy,

y forzoso te recuerdo,

no me acuerdo de tu cuerpo,

poco recuerdo tus besos,

son ésas, esas miradas,

las cosas en que más pienso...

y vienen a mi memoria...

¡Y ocupan todo mi tiempo!

 

Aunque lo nuestro renguea

muy conflictuado y enfermo,

aún peleando con la muerte

de un “casi-enamoramiento”,

en amistad entrañable,

en piedad y sentimientos

inidentificables, extraños,

en los que cada momento

es lucha, heridas y daños...

¡Yo seguiré combatiendo!...

 

Yo seguiré combatiendo

día a día, hora a hora,

no cejaré en el intento;

seguiré como hasta ahora,

y aunque sea derrotado:

¡Continuaré insistiendo!...

Si es que consigo mirarme

en el fuego de tus ojos...

eso me tiene contento...

¡aunque sea eso, pretendo!

 

No es que me guste sufrir,

tú sabes muy bien lo que quiero,

y lo que quiero es todo

¡Y nada menos que eso!...

mas, si no logro tus besos

y, de mí, enamorada,

no te consigo tener,

aunque sea quiero ser:

¡El que acaricia tu alma

en esas largas miradas!

 

Amándote como te amo,

es imposible dejar,

así que voy a continuar,

aunque pierda en el intento

hasta lo poco que tengo...

Nada me va a importar,

sino sólo los momentos

¡en que te pueda mirar!