A. Cuenca

Mentiras verdaderas

Jamás soñé perder tanto en tan poco tiempo,

pero el descuido por lo mas importante se ha cobrado con nuestras almas.

Toda la tristeza alguna vez sentida, no se asemeja en nada a la hoy vivida.

Que será que no nos permite ver a tiempo lo frágil que es todo en la vida?

Que será que nos hace perder el tiempo,

cuando sabemos que solo tenemos el instante en que vivimos…

y porque será que la vida nos empuja a ser concientes,

solo después de perder lo mejor de ella…

 

He amado a una mujer con quien había formado un hermoso nido,

y he perdido ese privilegio de su querer por un descuido.

Ya nada es lo mismo, nuestra descendencia al desnudo y sin protección;

Y en sus corazones queda el dolor incrustado junto a la frustración e impotencia.

Quisiera devolverles aquella seguridad de nuestra unión,

pero parece que he llegado tarde al estado de conciencia,

y ella por creer que he mentido tanto, hoy no me cree que ya la tenga.

 

Quiero decirle que nunca le he mentido,

solo aposté todo a algo que no dependía de mi en cristalizarse, dejando la felicidad para más tarde.

...y creyendo que en cualquier momento esta llegaría, ella me siguió a todas partes,

tomando caminos tambaleantes hacia un destino que parecía prometer.

Y cuando me puse a hacer lo que debía,

Ya estaba impreso en su alma el abandonarme.

 

Porque debería ser creíble, si fui cuna de la amargura?

Le hice perder la capacidad de amarme, cuando ella era toda una ternura.

…y cuando sus ojitos estaban tristes, con palabras yo le aseguraba aire,

Y a pesar de saber que mis palabras eran solo eso;

ella bajaba su cabecita y luego la subía con una sonrisa de inocencia y sin dudas.

Que ingenua debe de sentirse para no creer más en mis promesas,

hoy me cuesta vivir la vida esperando que ella vuelva.

 

Tristemente yo aseguro estar preparado para hacer lo que hace tiempo he debido,

Pero este cuento ya tan escuchado, en su mente no lo puede ver cumplido.

Solo esto yo le digo, que son 18 años y hay promesas ya cumplidas

 y aunque no sean las que ella quería, ya forman parte de nuestras vidas.

 

No parece lógico, que después de formar una familia,

Quizás tengamos que buscar en un desconocido la confianza en nosotros hoy perdida.

Pero tantos años de creerme y decepcionarse le dieron a entender que en mi jamás la encontraría.

Quisiera que por última vez creyeras que hoy puedo ser muy feliz amor, tan solo con tu retorno,

porque en estos momentos reflexivos de tanta angustia,

Al fin encontré en mí, que hacer feliz a mi familia, es lo único que necesito en esta vida.

A.Cuenca.