Vulperio

Bajo el Manto Nocturno.

Heme aquí, tirado en las gradas,
pidiendo inspiración a la luna plateada,
buscando en las montañas
tu ardiente mirada,
que arde en tinieblas, que arde a mi alma.


Heme aquí, bajo el manto nocturno,
pidiendo a las estrellas
que me traigan tu aura,
que inyecten mis venas
de tu amor taciturno.


Le ruega a la luna que me sople un susurro
que alivie la pena
que anida en mi amor.
Le imploro a la luna, espectro nocturno,
que inspire un poema
que florezca en mi corazón.


¡Oh lóbrega niebla!
Embarga mi pulmón.
Envuelve mi miseria
en tu lóbrego algodón.


Santa y húmeda tierra
trágate mi pasión,
arrástrala a su condena
¡Que el infierno conozca hoy!


Pero tú me conoces, lóbrega niebla;
sabes qué siento, luna de amor,
que al final yo soporto las heridas de ella.
¿Pero sabes luna etérea?
ya no es juego este amor.