Arenita.

Sólo tú

Sólo tú, eres como los días,

en la luz del universo,

eres más que la historia,

eres más que poemas

entre todos sus versos

sólo tú eres más, que la propia memoria,

más que el gran Dios y la pira.

A esa hoguera me condeno siempre,

y por ti, me echase en ella, cada día;

en cada grito de augurio,

en cada boca de amapola,

sólo son tus hojas suaves,

desde tus azabaches,

aunque llenos de brillo,

aunque grites o calles...

y que cuajados de luna,

par de lirios negros,

que poco a poco se aúnan,

que poco a poco me llenan.

Sólo tú, eres más que los ríos,

eres más que el pistilo,

del que ama la rosa...

Sólo tú, eres más que el cratilo,

del que nacieron las cosas;

eres más que las dudosas

paredes del secreto.

Sólo tú eres como el tiempo,

arcana y viva, estrelicia,

eres tú, cada precepto,

la humildad, y avaricia.

Sólo tú eres... el contexto,

desde el punto a la pausa...

Sólo tú eres mi efecto

y también, todas mis causas.