teresa ternavasio

EL NIÑO ENAMORADO

¿Qué tiene mi niño que ya no sonríe?

La sonrisa fresca, como mar en calma,

Se fue de su cara, de leche y de miel.

La mueca traviesa, que alegra a las almas

 

Por qué se ha quedado tieso como estaca

Sentado en el pasto, detrás de la casa,

Mirada perdida en la lontananza

Donde la dicha, no vive…solo descansa

 

Dicen que se ha enamorado, de la niña rubia,

 de la casa grande, hija del patrón

¡Cascabel del viento! ¡Canto de la lluvia!

¡Si usted tiene doce y ella dieciséis!

 

Corra como siempre, detrás de los pájaros,

Trepando a los árboles, para espiar el nido,

Buscando al polluelo, quizá malherido

Que por travieso se haya caído.

 

Remonte con risa, aquel barrilete,

Que en el verano, el abuelo le hizo

Invada el parque donde están las moras

Que pintan sus labios color zarzamora

 

El alazán espera, allá en el potrero,

Para que lo monte, con ritmo certero

Esquivando  piedras, trote en la llanura,

Internando el alma en la espesura

 

Los peces del río, lo  están aguardando

Porque lo conocen y quieren jugar

Usted hunde el anzuelo, quizá para nada

Porque ellos escapan, a la hondonada

 

¡Pero si es muy joven para enamorarse!

En su cara buena, no encaja la pena.

Ya vendrán los días cuando sea mozo

Y el alma le roben, pero sin acoso

 

Entonces sabrá, lo que es el amor

Paseando senderos verdes y floridos

Buscando la rosa que le quite el sueño

Esperando el beso, porque es el dueño

 

Seque esa lágrima, que moja su cara

De miel y de leche, mi niño precioso,

Deje ese llanto, se lo pido yo,

¡Que le di la vida y lo quiero tanto!